El libro de las lamentaciones (capítulo 3)

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Atribuido tradicionalmente al profeta Jeremías y al que habría sido su lamento sobre la antigua Jerusalén —destruida en sus mismos días por el ejército del rey neo-caldeo Nabucodonosor—, el libro de las Lamentaciones parece ser en verdad una elegía profética sobre una ciudad a la que su autor equipara con aquella y cuyas vicisitudes tendrían lugar en los últimos días de la presente era. Debido a la relevancia que esto último asigna al mencionado libro, ofrezco aquí, en cinco entregas sucesivas, mi traducción del texto hebreo del mismo, acompañada, como de costumbre, de las notas que he juzgado pertinentes.


 

Yo soy el varón que ha visto la aflicción bajo la vara de su enojo. Es a mí a quien ha guiado y conducido en tinieblas y no en luz. Ciertamente, él ha vuelto y revuelto su mano sobre mí todo el día. Ha hecho envejecer mi carne y mi piel, ha quebrado mis huesos. Ha edificado en torno a mí y me ha rodeado de hiel y de preocupación. [1] Me ha hecho habitar en lugares oscuros como los muertos de mucho tiempo. [2] Me ha cercado para que no salga y ha hecho pesadas mis cadenas; incluso en mi clamor y en mi grito ha encerrado mi oración. Ha cercado mis caminos con bloques de cantería y ha subvertido mis sendas. Ha sido para conmigo un oso acechante, un león en lugares ocultos. Él me hace abandonar mis caminos y se ha dedicado a hacerme pedazos, volviéndome un solitario. [3] Ha entesado su arco y me ha puesto por blanco de su flecha. Ha hecho entrar en mis riñones las flechas de su aljaba. [4] He sido la burla de todo mi pueblo, su canción cotidiana. Me ha llenado de amarguras y me ha dado a beber ajenjo hasta el hartazgo. Él quiebra mis dientes con pedregullo [5] y me ha cubierto copiosamente de cenizas. Y mi alma se alejó del bienestar [6] y eché el bien en el olvido. Y me digo: “Perecieron [7] mi persistencia y mi expectativa respecto de Yahweh…” ¡Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y la hiel!

Aún lo tengo muy presente, aunque mi alma se deprima por mí. Traigo esto a mi mente, [8] por lo cual tengo esperanza: las bondades de Yahweh, ya que no hemos sido acabados, ya que no se han terminado sus misericordias. ¡Y es que se renuevan cada mañana [9] y grande es su fidelidad! “Mi porción es Yahweh”, ha dicho mi ser; por lo tanto, pondré mi expectativa en él…

Yahweh es bueno para con el que lo espera, para con el alma que lo busca. Es bueno esperar callado la salvación de Yahweh. Es bueno para el varón cuando carga el yugo en su juventud: se sentará solitario y callará, ya que es Él quien se lo ha impuesto; pondrá su boca en el polvo por si acaso aún hay esperanza; dará su mejilla al que lo golpea y será colmado de reproches. Pues el Señor no desechará por siempre; pues así como causa pesar, así también se conmueve según su mucha bondad. Y es que no es de corazón que aflige o causa pesar a los hombres. [10] El aplastar bajo los pies a todos los encarcelados de la tierra, el torcer el derecho de un varón en la propia cara del Altísimo, el subvertir al ser humano en su causa, son cosas que el Señor no puede ni ver. [11] ¿Y quién es el que dirá que sucedió algo que el Señor no ordenó, que de la boca del Altísimo no salen los males lo mismo que el bien? ¿De qué se queja el ser humano que está vivo, el varón por el fruto de su pecado? [12]

¡Examinemos nuestros caminos! ¡Investiguémoslos y volvámonos hacia Yahweh! ¡Alcemos nuestros corazones y nuestras palmas al Dios que están en el cielo! Nosotros hemos transgredido y nos hemos rebelado. Y tú, por tu parte, no has perdonado: nos acosaste encubiertamente con ira, [13] mataste sin contemplación; te recubriste con una nube para que no pasase oración alguna. Nos pusiste por descarte y basura [14] en medio de los pueblos. Todos nuestros enemigos abrieron sus bocas a propósito de nosotros. Nos sobrevinieron [15] temor y trampa, ruina y quebradura.

¡Ríos [16] de agua descenderán por mis ojos por el quebranto de la hija de mi pueblo! Mis ojos [17] no cesarán de derramar lágrimas al no haber remisión, hasta que Yahweh mire hacia abajo y vea desde el cielo. Mis ojos agobiarán mi alma a causa de todas las hijas de mi ciudad.

Mis enemigos me han dado caza como a un pájaro [18] sin tener por qué. Pusieron fin a mi vida en la mazmorra y echaron una piedra sobre mí. Las aguas fluyeron por sobre mi cabeza y dije: “¡He sido cortado!” [19] Invoqué tu nombre, Yahweh, desde la mazmorra y atendiste a mi voz. ¡No encubrirás tu oído a mi suspirar, a mi clamor por ayuda! [20] ¡Te acercarás en el día en que te invoque, diciéndome: “No temas”! ¡Tú, Señor, abogarás por la causa de mi alma! ¡Redimirás mi vida! ¡Tú has visto, Yahweh, cómo he sido subvertido [21] en mi causa! ¡Tú mismo juzgarás mi causa! Has visto toda la venganza de ellos, todos sus pensamientos para conmigo. Has escuchado todo el reproche de ellos, todas las cosas que se imaginaban de mí, los labios de los que se levantaron contra mí y sus maquinaciones diarias! Contemplaste su sentarse y su levantarse: yo soy la canción de ellos. ¡Tú les darás la paga, Yahweh, acorde a la obra de sus manos! ¡Entrégalos a la obstinación de corazón! ¡Que tu maldición sea para ellos! ¡Acósalos con tu furor y acábalos de debajo de los cielos de Yahweh!

 

Notas

[1] תלאה.

[2] מתי עולם.

[3] שמני שמם.

[4] בני אשפתו. Literalmente, “los hijos de su aljaba”.

[5] חצץ.

[6] משלום. O bien, «de la paz».

[7] אבד. Literalmente, «pereció».

[8] לבי. Literalmente, «mi corazón».

[9] חדשים לבקרים.

[10] בני־איש. Literalmente, «los hijos de un hombre».

[11] לא ראה. Literalmente, «no verá».

[12] על־חטאו. Literalmente, «a propósito de su pecado».

[13] סכתה באף ותרדפנו.

[14] סחי ומאוס.

[15] היה לנו. Literalmente, «nos sucedió».

[16] פלגים. Literalmente, «canales».

[17] עיני. Literalmente, «mi ojo».

[18] Literalmente, «como al pájaro».

[19] נגזרתי.

[20] שועתי.

[21] עותתי.

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