El libro de las lamentaciones (capítulo 4)

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Atribuido tradicionalmente al profeta Jeremías y al que habría sido su lamento sobre la antigua Jerusalén —destruida en sus mismos días por el ejército del rey neo-caldeo Nabucodonosor—, el libro de las Lamentaciones parece ser en verdad una elegía profética sobre una ciudad a la que su autor equipara con aquella y cuyas vicisitudes tendrían lugar en los últimos días de la presente era. Debido a la relevancia que esto último asigna al mencionado libro, ofrezco aquí, en cinco entregas sucesivas, mi traducción del texto hebreo del mismo, acompañada, como de costumbre, de las notas que he juzgado pertinentes.


 

¡Cómo se opacará el oro [1] y mutará [2] el buen oro fino! [3] ¡Las piedras del santuario estarán esparcidas por las esquinas de todas las calles! Los hijos de Sión, preciosos y equiparables con el oro puro, [4] ¡cómo serán considerados como vasijas de barro, obra de las manos de un alfarero!

Aún los monstruos marinos [5] sacan la teta para dar de mamar a sus crías. Pero la hija de mi pueblo es cruel como los avestruces en el desierto. La lengua del lactante se pegará a su paladar por la sed. Los niños pequeños pedirán pan, pero no habrá quién les reparta. Los que comen platos delicados [6] irán estupefactos por las calles. Los que se criaron en medio de lujos [7] se abrazarán a los contenedores de basura…

Creció la iniquidad de la hija de mi pueblo más que el pecado de Sodoma, que fue trastornada en un instante sin que nadie le pusiera las manos encima. [8] Sus distinguidos [9] eran más puros que la nieve, más blancos que la leche, rubia era su esencia [10] más que sus selectas alhajas de zafiro. [11] Pero ahora su aspecto se oscurecerá más que la negrura misma. No los reconocerán por las calles. Su piel se les pegará a los huesos y se secará como un palo. Mejor les irá [12] a los muertos a espada que a los muertos por hambre, los cuales irán consumiéndose de a poco por la falta de los productos del campo. Las manos de mujeres compasivas cocerán a sus niños, los cuales les serán por comida en el quebranto de la hija de mi pueblo.

Consumará Yahweh su ira, derramará el ardor de su enojo y encenderá un fuego en Sión que consumirá sus fundamentos. Los gobernantes de la región y todos los habitantes del mundo no podrán creer cuando el adversario y el enemigo ingresen por los portales de Jerusalén. Será así por los pecados de sus profetas, por las iniquidades de sus sacerdotes, que derramaron en medio de ella la sangre de los justos. ¡Errarán como ciegos por las calles! ¡Estarán contaminados por la sangre, y nadie se atreverá a tocar sus vestiduras! [13] “¡Apártense, inmundos!” —les gritarán— “¡Apártense! ¡Apártense! ¡No toquen nada!” Cuando huyan y anden errantes, dirán entre las naciones: “Es que ya no podían habitar más allí”[14] Es el rostro de Yahweh el que los esparcirá y no volverá a contemplarlos, pues los rostros de los sacerdotes no honraron [15] a los ancianos ni les mostraron su favor.

Incluso nuestros ojos se gastan [16] buscando en vano alguien que nos ayude, en nuestro estar pendientes de una nación que no nos librará. [17] Darán caza a nuestros pasos para evitar que circulemos por las avenidas. Se acerca nuestro fin: cuando haya llegado nuestro fin, ¡se habrán cumplido nuestros días!

Nuestros perseguidores serán rápidos como buitres del cielo: nos perseguirán fieramente por los montes y nos acecharán en el desierto. Incluso el aliento de nuestras narices, [18] el ungido de Yahweh, será atrapado [19] en sus mazmorras, [20] aquel de quien decíamos “¡A su sombra, viviremos entre las naciones!”

¡Regocíjate y alégrate, hija de Edom, la que mora en el país de Uz! ¡También por ti pasará la copa! ¡Te emborracharás y vomitarás! ¡Se ha completado el castigo por tus iniquidades, [21] hija de Sión! ¡No volverá a llevarte al exilio! En cambio, ¡castigará tu iniquidad, hija de Edom! ¡Pondrá al descubierto tus pecados!

 

Notas

[1] זהב.

[2] ישנא.

[3] כתם.

[4] פז.

[5] תנין. Es decir, las grandes serpientes o dragones marinos que poblaban la imaginación de los antiguos. Se trata, evidentemente, de una metáfora que en su favorecimiento de la hipérbole desestima completamente el hecho de que tales seres no habrían de dar el pecho a sus crías tales como lo hacen los mamíferos.

[6] מעדנים.

[7] האמונים עלי תולע. Literalmente, «los criados a base de púrpura».

[8] ולא־חלו בה ידים .

[9] נזירים. Literalmente, «apartados».

[10] אדמו עצם.

[11] מפנינים ספיר גזרתם.

[12] טובים היו. Literalmente, «mejores fueron».

[13] בלא יוכלו יגעו בלבשתם. Literalmente, «sin que ninguno pueda tocar sus vestiduras».

[14] לא יוסיפו לגור.

[15] לא נשאו. Literalmente, «no elevaron».

[16] עודינה תכלינה עינינו.

[17] לא יושע. Literalmente, «no salvará».

[18] רוח אפינו. Literalmente, «el espíritu de nuestras narices».

[19] נלכד. O bien, «fue atrapado».

[20] בשחיתותם. O bien, «en sus corrupciones».

[21] תם־עונך. Literalmente, « tu iniquidad está completa ».

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