“¡Dios, no te quedes en silencio!” (Salmo 83)

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El cuadro que presenta el salmo 83 jamás tuvo lugar en los días en que el pueblo de Israel moraba en la tierra de Canaán, en el Antiguo Medio Oriente. Su tema es el de una conspiración generalizada de todos los pueblos a su alrededor —entre los cuales, sin embargo, sugestivamente, Egipto está ausente—, los cuales aspiran a destruir por completo al pueblo de Dios a fin de poseer su territorio. Puesto que se trata, evidentemente, de un símil profético llamado a transcurrir en el final de la era presente, hoy ofrezco aquí mi traducción de su texto hebreo.


 

Canción. Melodía para Asaf.

¡Dios, no te quedes en silencio! ¡No calles ni te estés quieto! Porque mira: ¡tus enemigos murmuran [1] y los que te odian levantan cabeza! ¡Contra tu pueblo traman astutamente en secreto y conspiran contra aquellos que tú atesoras!

Dijeron: “Vamos a aniquilarlos como nación: que ya no sea más recordado el nombre de Israel…” Y es que, de hecho, conspiran con una única determinación. [2] Contra ti se han aliado Edom y los ismaelitas, Moab y los hagarenos; Gebal y Amón [3] y Amaléc; Filistea con los habitantes de Tiro… ¡Incluso Asiria se unirá a ellos: serán brazo de los hijos de Lot! (selah) [4]

¡Haz con ellos lo que con Madián, lo que con Císara, lo que con Jabín en el arroyo de Quisón! ¡Ellos fueron devastados en Ein-Dor, fueron abono para la tierra! ¡Pon a los nobles de entre ellos como a Oreb y como a Zeeb! ¡Y como a Zebaj y como a Zalmuna a todos sus escogidos, los cuales dijeron: “Poseeremos para nosotros los pastizales de Dios”!

¡Mi Dios! ¡Pónlos como a la zarza, como a hojarasca frente al viento! ¡Como al fuego que incendia el bosque y como a la llama que enciende montes! ¡Persíguelos así con tu tempestad y atérralos con tu torbellino! ¡Llena sus rostros de ignominia y buscarán tu nombre, Yahweh! ¡Se avergonzarán y quedarán turbados por mucho tiempo! ¡Se consternarán y se esfumarán! ¡Y reconocerán que tú solo —tu nombre, Yahweh— eres el Altísimo sobre todo el país!

 

Notas

[1] יהמיון.

[2] נועצו לב יחדו.

[3] גבל ועמון. Así, en el texto hebreo. En el texto siríaco de la Peshitta se lee ܬܚܘܡܐ ܕܥܡܘܢ («la frontera de Amón»), una lectura muy plausible, ya que גבל significa, precisamente, «frontera» o «borde».

[4] El término סלה, presente exclusivamente en los Salmos y en esta porción del libro de Habacuc es uno de los más misteriosos del hebreo del Antiguo Testamento. Su sentido ha sido mayoritariamente interpretado como una indicación musical. Sólo unos pocos han intuido que el término en cuestión cuenta con un sentido profético, a cuyo significado, por ende, ya no sería posible acceder por los medios convencionales de la investigación académica.

 

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