Categoría: Profecía

Profecía como don o bien alguna de las declaraciones de los profetas y de los apóstoles en las Escrituras.

Oración de un afligido cuando desfallece y delante de Yahweh derrama su meditación (Salmo 102)

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Al igual que el resto de los salmos que componen el libro del mismo nombre, el salmo 102 contiene una serie de indicios proféticos que apuntan a los últimos días de esta era, tiempo en el que Yahweh volvería a intervenir poderosamente por su pueblo como en los días antiguos. Y así, las lastimosas palabras de la oración de un afligido —tal lo principal del título que encabeza esta composición— pronto se van transformando en declaraciones llenas de visión en pos de unos días en los que naciones y pueblos verán la gloria de Dios y lo servirán de consuno.

El libro de Apocalipsis, su tiempo y sus destinatarios (adenda)

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El propósito que subyace a esta serie es el de establecer sólidamente —y lo que es no menos importante: de hacerlo desde el propio texto del libro en cuestión— el asunto del tiempo para el cual fue revelado a Juan el libro de Apocalipsis, asunto que, a su vez, una vez dilucidado, ha de señalar, casi necesariamente, quiénes son sus auténticos destinatarios. Sin embargo, la presente serie no estaría completa si no tratase, siquiera brevemente, sobre un asunto importantísimo, en el cual, de hecho, ninguno de entre los tantísimos exégetas de la visión de Juan parece haber siquiera reparado jamás.

El libro de Apocalipsis, su tiempo y sus destinatarios (final)

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El quinto capítulo del libro de Apocalipsis propone al lector una serie de imágenes que resultan fundamentales para adquirir una correcta visión general del mismo. Esto lo han vislumbrado todos aquellos que, a lo largo de los siglos, se han dedicado a estudiarlo con la intención de descifrar el gran enigma que el mismo presenta. Y sin embargo, una inmensa mayoría de ellos ha fallado en su empresa, pues no solamente han sido ciegos a la realidad a la que sus símbolos señalan, sino que no han entendido siquiera aquello que su texto afirma de manera ta clara como concluyente.

El libro de Apocalipsis, su tiempo y sus destinatarios (continuación)

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La tradición interpretativa del libro de Apocalipsis es tan antigua como su circulación entre los cristianos, durante el siglo primero de nuestra era. Sin embargo, desde los llamados «Padres de la Iglesia» hasta el dispensacionalismo popularizado por C. S. Scofield a comienzos del siglo pasado —sin olvidar las diversas escuelas historicistas y preteristas—, sus intérpretes siempre han tropezado frente a ciertos detalles fundamentales del texto que lo compone. Todo ello ha conducido al escepticismo general sobre la posibilidad misma de comprender alguna vez su auténtico mensaje; y ello, paradojalmente, cuando el tiempo de su cumplimiento ya casi ha llegado.

“¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Por qué me has desamparado?” (Salmo 22)

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De manera sorprendentemente abarcadora y detallada —bien que valiéndose de un riquísimo lenguaje profético cuyo sentido es sólo discernible por quienes cuentan con las «arras del Espíritu» , para decirlo en los términos del apóstol Pablo en su carta a los santos de Roma—, el salmo 22 refiere las vicisitudes del Cristo y la gloria que seguiría a estas en la era por venir. En él, en efecto, se traza un itinerario que, partiendo de su insólita humillación entre los hombres, llega hasta su exaltación en medio de sus hermanos y entre las naciones que recibirá como su herencia.