Categoría: Traducciones

“¿Hasta cuándo, hijos de hombre…?” (Salmo 4)

      Comentarios desactivados en “¿Hasta cuándo, hijos de hombre…?” (Salmo 4)

El Salmo 4 es el primero dentro de la serie dirigida «Al director» que ocupa poco más de una tercera parte del Libro de los Salmos. La indicación que en su encabezamiento señala que se trata de una composición para ser ejecutada con instrumentos de cuerda o neguinot, puede también entenderse como que la misma contiene algunas ironías. Se trata, en este último sentido, de una sutil invectiva del varón de Dios contra aquellos que gastan palabras vanas en pos del bien de Yahweh cuando en verdad tan sólo aspiran, como la inmensa mayoría, a pasárselo bien en este mundo.

El libro de Abdías

      Comentarios desactivados en El libro de Abdías

Consistente en un único capítulo que lo convierte en el más breve de los textos que integran el orden de los Profetas (y, de hecho, de los que integran todo el Antiguo Testamento), la visión del profeta Abdías presenta, a la vez, un desnudamiento completo del misterio de la nación de Edom y una fortísima declaración acerca de la ruina total que le sobrevendría hacia el final de la era, en el tiempo en que Yahweh descubriría todas las cosas ocultas, pondría nuevamente las cosas en su lugar y restauraría a su pueblo todo lo robado por sus parientes lejanos.

“Mi alma se ha estremecido en grande…” (Salmo 6)

      Comentarios desactivados en “Mi alma se ha estremecido en grande…” (Salmo 6)

El Salmo 6 es uno de los más breves dentro del libro de los Salmos. No obstante ello, su importancia profética es innegable, incluso preeminente. Esto se debe al hecho de que, en su evangelio, Juan registra el momento en que Jesús cita unas palabras de dicho salmo en el mismo día de su entrada triunfal en Jerusalén, a sabiendas de lo que allí le aguardaba en breve, a saber: su muerte en la cruz y su resurrección como una forma de glorificar el nombre del Padre y de rescatar a toda la humanidad de la muerte y del Seol.

“He enmudecido y no abro mi boca…” (Salmo 39)

      Comentarios desactivados en “He enmudecido y no abro mi boca…” (Salmo 39)

El Salmo 39 forma parte de una serie dedicada o dirigida —aunque el hebreo antiguo permite también el atribuirle la autoría— a una enigmática figura en la que todos suelen ver a un director de coro o músico principal. Dentro de dicha serie, este salmo se presenta como uno de los más estremecedores, ya que pone en palabras los vertiginosos pensamientos de alguien que, con una lucidez espeluznante, contempla su existencia en anticipación de algo que intuye inevitable, pensamientos que bien podrían haber sido los de Abraham al encaminarse junto a su hijo Isaac hacia el monte donde debía sacrificarlo.

“¡Cántenle una nueva canción!” (Salmo 33)

      Comentarios desactivados en “¡Cántenle una nueva canción!” (Salmo 33)

Vinculado fuertemente con el Salmo 144 —con el que comparte varios elementos, muy particularmente el de la «canción nueva» presente en Isaías y en el libro de Apocalipsis y cuya mención primera se da, precisamente, en él— el Salmo 33 guarda asimismo una estrecha relación con su antecesor inmediato, del cual podría ser considerado una clara continuación. Su tema gira en torno a aquellos que han alcanzado justificación en la presencia de Yahweh y que han rectificado, por ende, sus corazones, todo ello en medio de los planes de una humanidad que aún no ha llegado a conocer a Dios.