Etiqueta: plan de Dios

“¡Bendice, alma mía, a Yahweh!” (Salmo 104)

      Comentarios desactivados en “¡Bendice, alma mía, a Yahweh!” (Salmo 104)

Con una gran economía de palabras —con las que, sin embargo, logra componer una bellísima y elocuentísima alabanza—, el autor del salmo 104 traza una grandiosa semblanza de Yahweh como creador y como sustentador de toda vida. En vano se buscará en ella la obsesión actual por cuestiones como el cambio climático en los términos en que las ha planteado, por ejemplo, el Papa Francisco en su encíclica «Laudato Si’», la cual, de hecho, supone una inaudita negación de la soberanía y del plan de Dios que sólo podría sumir a sus lectores en la más oscura desesperanza.

“¿Acaso se asociará contigo un trono ruinoso que emite crueldad en forma de ley?” (Salmo 94)

      Comentarios desactivados en “¿Acaso se asociará contigo un trono ruinoso que emite crueldad en forma de ley?” (Salmo 94)

El salmo 94 describe proféticamente un tiempo en que una enorme malignidad y una extrema hipocresía se adueñarían de muchos encumbrados entre el pueblo de Dios, los cuales tomarían la ausencia de castigo por sus crímenes contra los indefensos como una señal de la total indiferencia de Dios, cuando no de su inexistencia. Sin embargo, su sola enunciación señala inequívocamente que todo ello ha sido desde siempre una parte importante del plan divino, a la vez que ofrece fuertes indicios sobre el tiempo en el que Dios actuará para restablecer la justicia y el juicio en medio de su pueblo.

“¿A dónde huiré de tu presencia?” (Salmo 139)

      Comentarios desactivados en “¿A dónde huiré de tu presencia?” (Salmo 139)

Pese a haber sido compuesto hace milenios, el salmo 139 es uno de los más actuales de todos los que componen la colección de salmos atribuidos a David. Hoy, en medio de unos días en los que los enemigos de Dios en las naciones occidentales levantan cabeza e instilan su odio a las masas desde todos los estamentos del poder —tanto aquellos que son manifiestos como los que están en las sombras—, su mensaje constituye tanto un llamamiento a la más íntima introspección como una sutil invitación a desistir de un ciego encono temporal que simplemente no tiene futuro.

El juicio comienza por la casa de Dios (adenda)

      Comentarios desactivados en El juicio comienza por la casa de Dios (adenda)

Tal como ocurre con aquello que en el ámbito del derecho se conoce como la doctrina del fruto del árbol envenenado, la fusión del mundo occidental con las Escrituras bajo las formas del imperio romano y de sus sucedáneos, a través de los siglos y a ambos lados del Atlántico, parece haber viciado de raíz su legitimidad a la hora de considerarse un fiel transmisor de las enseñanzas de Jesucristo y el heredero natural del reino de Dios. ¿Qué es lo que en verdad decide sobre este asunto? ¿Y en qué irá a parar el mismo en estos últimos días?

«Cristianos» (adenda)

      Comentarios desactivados en «Cristianos» (adenda)

Luego de que en el pasado mes de agosto publicara aquí las dos partes de una serie a la que di en llamar «Cristianos» y en la que tracé ciertos paralelismos y contrastes entre los días de los apóstoles y estos que hoy todos transitamos, tuve, por diversos motivos, la fuerte sensación de que en breve debería completarla con algunas aclaraciones de rigor. Hoy, a poco más de tres meses de publicada, cumplo con dicha tarea en la forma de una carta dirigida a un querido matrimonio de seguidores y discípulos de Jesucristo residente en la ciudad española de Bilbao.

¿Tiene Dios un plan B? (final)

      Comentarios desactivados en ¿Tiene Dios un plan B? (final)

Durante milenios, la humanidad ha sobrellevado una larga serie de vicisitudes cuyo origen no es otro que el árbol del conocimiento del bien y del mal del que nos habla en sus primeros capítulos el libro del Génesis. Es también de dicho árbol que se desprende toda planificación humana, cuyo imposible objetivo —tanto consciente como inconsciente— es el de dejar atrás la decadencia y la muerte inscritas en la propia humanidad. No son pocos los cristianos que han llegado a considerar a Jesucristo como el «plan B» de Dios para remediar tan aciaga situación. ¿Pero es esto último realmente así?

¿Tiene Dios un plan B? (continuación)

      Comentarios desactivados en ¿Tiene Dios un plan B? (continuación)

En el ámbito de la planificación de no importa qué área de la vida humana, solemos llamar «plan B» a un plan alternativo diseñado para reemplazar al plan original en caso en que durante su desarrollo surgiese algún imprevisto que atentara contra el cumplimiento del objetivo deseado. La implementación de tales planes de contingencia ha sido siempre, de hecho, una de las condiciones fundamentales del progreso material de las civilizaciones humanas. ¿Pero ocurrirá lo mismo con Dios? ¿Obligará a Dios la existencia del mal y de Satanás a recurrir a sucesivos planes alternativos para llevar a buen puerto su propósito?