Lamentaciones

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Atribuido tradicionalmente al profeta Jeremías y al que habría sido su lamento sobre la antigua Jerusalén —destruida en sus mismos días por el ejército del rey neo-caldeo Nabucodonosor—, el libro de las Lamentaciones parece ser en verdad una elegía profética sobre una ciudad a la que su autor equipara con aquella y cuyas vicisitudes tendrían lugar en los últimos días de la presente era. Debido a la relevancia que esto último asigna al mencionado libro, ofrezco aquí mi traducción del texto hebreo del mismo, acompañada, como de costumbre, de las notas que he juzgado pertinentes para su mejor intelección.


 

1

¡Cómo [1] quedará sola la ciudad densamente poblada! [2] ¡Será como una viuda la populosa entre las naciones! ¡La principal entre las provincias [3] se hará tributaria! ¡Llorará copiosamente por la noche y sus lágrimas correrán por sus mejillas! ¡No tendrá quien la consuele de entre todos sus amantes! ¡Y sus vecinos, con perfidia contra ella, se le volverán enemigos!

Judá irá al exilio debido a la aflicción y a la gran servidumbre que albergó; morará entre las naciones y no hallará descanso: todos sus perseguidores la hallarán entre las estrecheces. [4] Los caminos de Sión harán lamentación, debido a que no habrá quienes vengan a la fiesta. Todas sus puertas estarán desoladas; sus sacerdotes suspirarán, sus vírgenes estarán afligidas y ella tendrá amargura. Sus adversarios serán puestos por cabeza, sus enemigos prosperarán cuando Yahweh la aflija por causa de sus muchas transgresiones. Sus niños irán al exilio en presencia del adversario.

Se irá de la hija de Sión todo su esplendor. Sus príncipes serán como cervatillos que no hallan donde pastar y andarán sin fuerzas delante del perseguidor. En los días de su aflicción y de sus miserias, Jerusalén evocará todas sus cosas preciosas que habían sido desde los días de antaño, [5] así será al caer su pueblo por mano de su adversario y no haber quien la ayude. La mirarán sus adversarios y se burlarán de su calamidad.

En gran manera ha pecado Jerusalén: es por ello que todos los que la honraban la considerarán como algo asqueroso [6] y la despreciarán cuando vean su desnudez; ella misma suspirará y se retraerá. Su inmundicia estará en sus faldas, por cuanto no tuvo presente su final: así, descenderá portentosamente [7] sin tener quien la consuele: “¡Mira, Yahweh, cuánto se ha magnificado el enemigo!” [8]

El adversario extenderá su mano sobre todas sus cosas preciosas, pues verá ella a las naciones entrando en su santuario, a aquellos que tú habías ordenado que no se allegasen a ti en la asamblea. Toda su población [9] buscará suspirando el pan: darán sus objetos preciosos por comida para conservar la vida: “¡Mira, Yahweh, contempla hasta qué punto me había dado yo al derroche!” [10]  [11]

“No es contra ustedes, todos los que pasan por el camino: [12] ¡contemplen y vean, por lo tanto, si acaso hay dolor como el dolor que tan cruelmente se apodera de mí, puesto que Yahweh me ha afligido en el día de su ardiente ira! Desde lo alto envió un fuego a mis huesos [13] e hizo que se imponga la extensión de la red bajo mis pies, haciéndome retroceder. ¡Me ha puesto en desolación, en un estado de desfallecimiento cotidiano! [14] El yugo de mis transgresiones está sujeto en su mano, las cuales se han enredado y se han ubicado sobre mi nuca; [15]  ha hecho que tropiece mi fuerza… ¡El Señor me ha entregado en manos de las cuales no podré levantarme! ¡Ha pisoteado el Señor a todos los hombres fuertes [16] que estaban en medio de mí! [17] ¡Convocó sobre mí una reunión [18] para quebrantar a mis jóvenes! ¡Ha pisado el Señor como a un lagar [19] a la virgen hija de Judá! ¡Por estas cosas es que lloro! ¡Mis ojos! ¡De mis ojos se derrama agua, ya que se alejó de mí el que me consuela, el que restaura mi vida! ¡Mis hijos quedaron estupefactos al prevalecer el enemigo!”

(Sión extenderá sus manos sin haber quien la consuele. Yahweh dará orden acerca de Jacob: “¡Que lo rodeen sus adversarios! ¡Que Jerusalén sea algo asqueroso [20] entre ellos!”)

“En cuanto a Yahweh, ¡justo es él, ya que yo me rebelé contra su boca! [21] ¡Ruego a todos los pueblos: presten atención y vean mi dolor! ¡Mis vírgenes y mis jóvenes marcharon al exilio! ¡Llamé a mis amantes, pero ellos me han engañado traicioneramente! [22] ¡Mis sacerdotes y mis ancianos en la ciudad expiraron cuando buscaban comida para sí a fin de conservar su vida!

“¡Mira, Yahweh, porque estoy en angustia! ¡Mis entrañas hierven y mi corazón se revuelve en mi interior, pues me he rebelado en gran manera! ¡Desde fuera consumió [23] la espada! ¡Y estar en la casa es como la muerte!” [24] ¡Atiende [25] a mi suspiro! ¡No hay quien me consuele! ¡Todos mis enemigos escucharon de mi mal y se regocijaron cuando actuaste! ¡Traerás el día que anunciaste y serán como yo! ¡Que comparezca toda su maldad en tu presencia! ¡Y trata con ellos tan severamente como lo hiciste conmigo por todas mis transgresiones! ¡Porque son muchos mis suspiros y mi corazón desfallece!”

2

¡Cómo rodeará de oscuros nubarrones, [26] el Señor en su ira, a la hija de Sión! ¡Derribará del cielo a la tierra la hermosura de Israel y no tendrá en cuenta el estrado de sus pies en el día de su ira!

El Señor engullirá y no tendrá contemplación para con ninguno de los prados de Jacob; derribará en su enojo los lugares fortificados de la hija de Judá. ¡Echará por tierra y profanará al gobierno y a sus funcionarios! ¡Talará con ardor de ira todo poder [27] de Israel! ¡Retraerá su derecha delante del enemigo y se encenderá en Jacob como un fuego llameante que devorará los contornos! ¡Entesará su arco como un enemigo! ¡Afirmará su derecha como un adversario y destruirá toda cosa deseable para el ojo! ¡En la tienda de la hija de Sión derramará como fuego su furia! ¡Será el Señor como un enemigo! ¡Engullirá a Israel! ¡Engullirá todos sus palacios! ¡Arruinará sus lugares fortificados y multiplicará en la hija de Judá la pena y el lamento! ¡Quitará con violencia su tabernáculo como a jardín! [28] ¡Corromperá el lugar de su reunión! [29] ¡Yahweh pondrá en olvido en Sión tanto la fiesta [30] como el día de reposo! [31] ¡Y en la indignación de su ira despreciará al gobernante y al sacerdote!

El Señor rechazará su altar; aborrecerá su santuario. Entregará en mano de un enemigo los muros de sus palacios. Darán su voz en la casa de Yahweh como en un día de fiesta. [32] Pensará Yahweh en arruinar el muro de la hija de Sión: extenderá la línea, no retraerá su mano de la consunción [33] y hará lamentarse al antemuro y al muro, los cuales se desplomarán a una. [34] Sus portales se hundirán en la tierra; él destruirá y quebrará sus cerrojos. Su gobernante y sus funcionarios están entre las naciones donde no hay instrucción; tampoco sus profetas dieron con alguna visión de Yahweh.

Los ancianos de la hija de Sión se sentarán en tierra y derramarán lágrimas, echando polvo sobre sus cabezas y envolviéndose en cilicio; [35] igualmente las vírgenes de Jerusalén bajarán sus cabezas a tierra.

Mis ojos quedarán exhaustos [36] por las lágrimas y mis entrañas hervirán; mi hígado se derramará en tierra por la quebradura de la hija de mi pueblo, al desfallecer el niño y el lactante en las calles de la ciudad. Al desfallecer como heridos en las calles de la ciudad, al derramar sus vidas en el regazo de sus madres, dirán a estas: “¿Dónde están el trigo y el vino?”

¿Qué cosa alegaré como testigo tuyo? [37] ¿A qué te asemejaré, [38] hija de Jerusalén? ¿Con qué te equipararé [39] a fin de que te consuele, hija de Sión? Tu quebrantamiento será grande como el mar: ¿quién te sanará? Tus profetas vieron para ti vacuidad y estupideces y no pusieron al descubierto tu iniquidad para revertir tu cautiverio, sino que vieron para ti cargas  [40] de vacuidad y seducciones tentadoras. [41]

Todos los que pasen por el camino batirán sus palmas, silbando y meneando sus cabezas a propósito de la hija de Jerusalén: “¿Esta es la ciudad de la que decían que no había más bella, el regocijo de todo el país?” Todos tus enemigos abrirán contra ti sus bocas, silbarán y rechinarán los dientes, diciendo: “¡Engullámosla! ¡No hay duda de que este es el día que esperábamos! ¡Finalmente hemos dado con él y lo hemos visto!”

Yahweh llevará a cabo lo que tenía planeado, dará cumplimiento a su declaración, la cual había ordenado desde los días de antaño: [42] derribará y no tendrá contemplación; hará que el enemigo se alegre a propósito de ti y exaltará el poder [43] de tus adversarios.

Clamarán ellos al Señor: “¡Hija de Sión, derrama tus lágrimas como una corriente de día y de noche! ¡No te des a ti misma descanso ni cese la niña de tu ojo! ¡Levántate! ¡Grita en la noche hasta el comienzo de las vigilias! [44] ¡Derrama tu corazón como agua delante de la presencia del Señor! ¡Alza hacia él tus palmas por la vida de tus niños pequeños, los cuales desfallecen de hambre en toda calle!” [45] Di: “¡Mira, Yahweh, y contempla a quién has tratado así, tan crudamente! ¿Acaso comerán las mujeres su propio fruto, los niños pequeños que están a su tierno cuidado? ¿Acaso serán asesinados en el santuario del Señor el sacerdote y el profeta?”

¡El muchachito y el anciano yacerán por el piso en las calles! [46] ¡Mis vírgenes y mis jóvenes caerán a espada! ¡Darás muerte en el día de tu ira! ¡Degollarás como para un sacrificio! ¡No tendrás contemplación alguna! ¡Convocarás como en día de fiesta [47] a todos mis terrores desde los alrededores! ¡Y no habrá, en el día de la ira de Yahweh, ni quien escape ni quien quede como resto! ¡Aquellos a los que cuidé y crié, mi enemigo los terminará!

3

Yo soy el varón que ha visto la aflicción bajo la vara de su enojo. Es a mí a quien ha guiado y conducido en tinieblas y no en luz. Ciertamente, él ha vuelto y revuelto su mano sobre mí todo el día. Ha hecho envejecer mi carne y mi piel, ha quebrado mis huesos. Ha edificado en torno a mí y me ha rodeado de hiel y de preocupación. [48] Me ha hecho habitar en lugares oscuros como los muertos de mucho tiempo. [49] Me ha cercado para que no salga y ha hecho pesadas mis cadenas; incluso en mi clamor y en mi grito ha encerrado mi oración. Ha cercado mis caminos con bloques de cantería y ha subvertido mis sendas. Ha sido para conmigo un oso acechante, un león en lugares ocultos. Él me hace abandonar mis caminos y se ha dedicado a hacerme pedazos, volviéndome un solitario. [50] Ha entesado su arco y me ha puesto por blanco de su flecha. Ha hecho entrar en mis riñones las flechas de su aljaba. [51] He sido la burla de todo mi pueblo, su canción cotidiana. Me ha llenado de amarguras y me ha dado a beber ajenjo hasta el hartazgo. Él quiebra mis dientes con pedregullo [52] y me ha cubierto copiosamente de cenizas. Y mi alma se alejó del bienestar [53] y eché el bien en el olvido. Y me digo: “Perecieron [54] mi persistencia y mi expectativa respecto de Yahweh…” ¡Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y la hiel!

Aún lo tengo muy presente, aunque mi alma se deprima por mí. Traigo esto a mi mente, [55] por lo cual tengo esperanza: las bondades de Yahweh, ya que no hemos sido acabados, ya que no se han terminado sus misericordias. ¡Y es que se renuevan cada mañana [56] y grande es su fidelidad! “Mi porción es Yahweh”, ha dicho mi ser; por lo tanto, pondré mi expectativa en él…

Yahweh es bueno para con el que lo espera, para con el alma que lo busca. Es bueno esperar callado la salvación de Yahweh. Es bueno para el varón cuando carga el yugo en su juventud: se sentará solitario y callará, ya que es Él quien se lo ha impuesto; pondrá su boca en el polvo por si acaso aún hay esperanza; dará su mejilla al que lo golpea y será colmado de reproches. Pues el Señor no desechará por siempre; pues así como causa pesar, así también se conmueve según su mucha bondad. Y es que no es de corazón que aflige o causa pesar a los hombres.  [57] El aplastar bajo los pies a todos los encarcelados de la tierra, el torcer el derecho de un varón en la propia cara del Altísimo, el subvertir al ser humano en su causa, son cosas que el Señor no puede ni ver. [58] ¿Y quién es el que dirá que sucedió algo que el Señor no ordenó, que de la boca del Altísimo no salen los males lo mismo que el bien? ¿De qué se queja el ser humano que está vivo, el varón por el fruto de su pecado? [59]

¡Examinemos nuestros caminos! ¡Investiguémoslos y volvámonos hacia Yahweh! ¡Alcemos nuestros corazones y nuestras palmas al Dios que están en el cielo! Nosotros hemos transgredido y nos hemos rebelado. Y tú, por tu parte, no has perdonado: nos acosaste encubiertamente con ira, [60] mataste sin contemplación; te recubriste con una nube para que no pasase oración alguna. Nos pusiste por descarte y basura [61] en medio de los pueblos. Todos nuestros enemigos abrieron sus bocas a propósito de nosotros. Nos sobrevinieron [62] temor y trampa, ruina y quebradura.

¡Ríos [63] de agua descenderán por mis ojos por el quebranto de la hija de mi pueblo! Mis ojos [64] no cesarán de derramar lágrimas al no haber remisión, hasta que Yahweh mire hacia abajo y vea desde el cielo. Mis ojos agobiarán mi alma a causa de todas las hijas de mi ciudad.

Mis enemigos me han dado caza como a un pájaro [65] sin tener por qué. Pusieron fin a mi vida en la mazmorra y echaron una piedra sobre mí. Las aguas fluyeron por sobre mi cabeza y dije: “¡He sido cortado!” [66] Invoqué tu nombre, Yahweh, desde la mazmorra y atendiste a mi voz. ¡No encubrirás tu oído a mi suspirar, a mi clamor por ayuda! [67] ¡Te acercarás en el día en que te invoque, diciéndome: “No temas”! ¡Tú, Señor, abogarás por la causa de mi alma! ¡Redimirás mi vida! ¡Tú has visto, Yahweh, cómo he sido subvertido [68] en mi causa! ¡Tú mismo juzgarás mi causa! Has visto toda la venganza de ellos, todos sus pensamientos para conmigo. Has escuchado todo el reproche de ellos, todas las cosas que se imaginaban de mí, los labios de los que se levantaron contra mí y sus maquinaciones diarias! Contemplaste su sentarse y su levantarse: yo soy la canción de ellos. ¡Tú les darás la paga, Yahweh, acorde a la obra de sus manos! ¡Entrégalos a la obstinación de corazón! ¡Que tu maldición sea para ellos! ¡Acósalos con tu furor y acábalos de debajo de los cielos de Yahweh!

4

¡Cómo se opacará el oro [69] y mutará [70] el buen oro fino! [71] ¡Las piedras del santuario estarán esparcidas por las esquinas de todas las calles! Los hijos de Sión, preciosos y equiparables con el oro puro, [72] ¡cómo serán considerados como vasijas de barro, obra de las manos de un alfarero!

Aún los monstruos marinos [73] sacan la teta para dar de mamar a sus crías. Pero la hija de mi pueblo es cruel como los avestruces en el desierto. La lengua del lactante se pegará a su paladar por la sed. Los niños pequeños pedirán pan, pero no habrá quién les reparta. Los que comen platos delicados [74] irán estupefactos por las calles. Los que se criaron en medio de lujos [75] se abrazarán a los contenedores de basura…

Creció la iniquidad de la hija de mi pueblo más que el pecado de Sodoma, que fue trastornada en un instante sin que nadie le pusiera las manos encima. [76] Sus distinguidos [77] eran más puros que la nieve, más blancos que la leche, rubia era su esencia [78] más que sus selectas alhajas de zafiro. [79] Pero ahora su aspecto se oscurecerá más que la negrura misma. No los reconocerán por las calles. Su piel se les pegará a los huesos y se secará como un palo. Mejor les irá [80] a los muertos a espada que a los muertos por hambre, los cuales irán consumiéndose de a poco por la falta de los productos del campo. Las manos de mujeres compasivas cocerán a sus niños, los cuales les serán por comida en el quebranto de la hija de mi pueblo.

Consumará Yahweh su ira, derramará el ardor de su enojo y encenderá un fuego en Sión que consumirá sus fundamentos. Los gobernantes de la región y todos los habitantes del mundo no podrán creer cuando el adversario y el enemigo ingresen por los portales de Jerusalén. Será así por los pecados de sus profetas, por las iniquidades de sus sacerdotes, que derramaron en medio de ella la sangre de los justos. ¡Errarán como ciegos por las calles! ¡Estarán contaminados por la sangre, y nadie se atreverá a tocar sus vestiduras! [81] “¡Apártense, inmundos!” —les gritarán— “¡Apártense! ¡Apártense! ¡No toquen nada!” Cuando huyan y anden errantes, dirán entre las naciones: “Es que ya no podían habitar más allí”… [82] Es el rostro de Yahweh el que los esparcirá y no volverá a contemplarlos, pues los rostros de los sacerdotes no honraron [83] a los ancianos ni les mostraron su favor.

Incluso nuestros ojos se gastan [84] buscando en vano alguien que nos ayude, en nuestro estar pendientes de una nación que no nos librará.  [85] Darán caza a nuestros pasos para evitar que circulemos por las avenidas. Se acerca nuestro fin: cuando haya llegado nuestro fin, ¡se habrán cumplido nuestros días!

Nuestros perseguidores serán rápidos como buitres del cielo: nos perseguirán fieramente por los montes y nos acecharán en el desierto. Incluso el aliento de nuestras narices, [18][86] el ungido de Yahweh, será atrapado [87] en sus mazmorras, [88] aquel de quien decíamos “¡A su sombra, viviremos entre las naciones!”

¡Regocíjate y alégrate, hija de Edom, la que mora en el país de Uz! ¡También por ti pasará la copa! ¡Te emborracharás y vomitarás! ¡Se ha completado el castigo por tus iniquidades, [89] hija de Sión! ¡No volverá a llevarte al exilio! En cambio, ¡castigará tu iniquidad, hija de Edom! ¡Pondrá al descubierto tus pecados!

5

¡Ten presente, Yahweh, lo que nos ha sucedido! ¡Contempla y mira nuestra vergüenza!

Nuestra heredad está transferida [90] a extraños, nuestras casas a extranjeros. Hemos sido huérfanos sin padre; nuestras madres son como viudas. Bebemos nuestra propia agua a cambio de dinero, [91] obtenemos [92] nuestros leños por precio. Nuestra nuca está bajo acoso; [93] nos fatigamos y no tenemos descanso. Hemos prestado nuestra mano a Egipto y a Asiria para saciarlos de pan... [94]

Nuestros ancestros pecaron y ya no están; y nosotros soportamos la carga de sus iniquidades. Son siervos los que se han puesto a gobernar entre nosotros sin que haya quien nos libre [95] de sus manos.

Con riesgo de nuestra propia vida [96] obtendremos [97] nuestro pan ante la espada del desierto. Nuestras pieles estarán encendidas [98] como un horno ante los irritantes ardores [99] del hambre. Afligirán a las mujeres en Sión, a las vírgenes en las ciudades de Judá. Los hombres más prominentes serán colgados de sus manos. Llevarán a los jóvenes a la molienda y los niños tropezarán bajo el peso de la leña. Los viejos cesarán de estar en la entrada de la ciudad; los jóvenes harán lo propio con sus canciones. Cesará el regocijo de nuestro corazón; nuestro baile se convertirá en lamento. Caerá la corona de nuestra cabeza: ¡ay de nosotros cuando pequemos!

Es por todo esto que desfallecerá nuestro corazón; es por todas estas cosas que se oscurecerán nuestros ojos, por el monte de Sión, que estará desolado, por los chacales paseándose por él…

¡Tú, Yahweh, permanecerás por siempre! ¡Tu trono es de generación en generación! ¿Por qué nos olvidarías hasta el final y nos irías a abandonar por tantos días? [100] ¡Haznos volvernos a ti, Yahweh, y nos volveremos! ¡Renueva nuestros días como antaño!

Pero cuando nos rechaces tan grandemente, es porque te habrás indignado muchísimo…

 

Notas

[1] איכה. El título de las Lamentaciones es lo que suele llamarse un íncipit, es decir, la primera palabra que da inicio a un libro, en este caso la exclamación ¡Cómo!

[2] העיר רבתי עם. Literalmente, «la ciudad abundante en pueblo».

[3] מדינות. El término מדינה se refiere a una unidad gubernamental como la que hoy se cumple en una provincia o un estado. Dado que en el antiguo Medio Oriente las ciudades eran a menudo un estado en sí mismo, dicho término cabía también a las ciudades. De ahí, de hecho, que en varios dialectos del arameo y en otras lenguas semíticas como el árabe se llame así a toda ciudad.

[4] מצרים. O mucho me equivoco o este sería un juego de palabras entre «estrecheces» y el nombre hebreo de Egipto, Mitzraim. En tal sentido, resulta de lo más interesante que Jeremías —a quien la tradición bíblica atribuye las Lamentaciones— fuera llevado a Egipto a la fuerza por parte de aquellos de Judá que, luego de la destrucción de Jerusalén, huyeron hacia allí luego del asesinato del gobernador Gedalías, a quien el poder babilónico había dejado a cargo la tierra conquistada (ver Jeremías 40 y los capítulos subsiguientes).

[5] מימי קדם. O bien «desde los días del oriente».

[6] לנידה.

[7] פלאים. La idea expresada aquí es que, debido a no haber considerado el final al que su conducta la encaminaba, la ciudad experimentaría un descenso —si se quiere, una decadencia— sorprendente y maravilloso, tal como suelen ser los actos de Dios en tales casos.

[8] Aquí es, desde luego, la propia ciudad la que se dirige directamente a Yahweh.

[9] כל־עמה. Literalmente, «Todo su pueblo».

[10] כי הייתי זוללה.

[11] Ver la nota 8.

[12] La ciudad se dirige aquí a quienes pasan junto a ella por el camino con palabras tranquilizadoras —en el sentido de que, aquella ruina que ven, Dios no la ha dirigido contra ellos— a fin de que se detengan un momento a contemplar su condición.

[13] בעצמתי. Literalmente, «entre mis huesos».

[14] כל־היום דוה.

[15] ישתרגו עלו על־צוארי.

[16] כל־אבירי. Otra forma de traducir esta expresión sería «todos los que eran obstinados», la cual, a mi entender, conviene mucho más al tema principal del libro.

[17] בקרבי.

[18] מועד.

[19] גת דרך אדני.

[20] לנדה. Ver la nota 6.

[21] פיהו. Se trata, desde luego, de una expresión metonímica que vale por «su palabra».

[22] רמוני.

[23] שכלה. Literalmente, «privó».

[24] בבית כמות. Literalmente, «en la casa, como la muerte».

[25] שמעו. Literalmente, «atiendan».

[26] יעיב.

[27] קרן. Literalmente, «cuerno».

[28] יחמס כגן שכו.

[29] מועדו. El término מועד tiene un sentido tanto espacial como temporal y se vincula bastante directamente con las fiestas de peregrinación al lugar escogido por Yahweh —en el caso de la antigüedad, al templo de Jerusalén— ordenadas en la instrucción de Moisés. Estas tres fiestas eran la Pascua, la Fiesta de las Semanas o Pentecostés y la Fiesta de los Tabernáculos. Así, a veces se refiere al lugar de reunión o asamblea durante alguna de estas fiestas, mientras que otras se refiere al día del año en que alguna de ellas tenía lugar.

[30] מועד. Ver la nota anterior.

[31] שבת. Es decir, el día sábado.

[32] מועד. Ver la nota 29.

[33] מבלע. Literalmente, «de engullir».

[34] יחדו אמללו.

[35] חגרו שקים.

[36] כלו.

[37] מה אעידך.

[38] מה אדמה־לך.

[39] מה אשוא־לך.

[40] משאות. El término משא significa propiamente «carga» y alude a un objeto o bulto que se carga o se lleva de un lugar a otro. Sin embargo, tiene también el sentido de un mensaje de parte de Dios que el profeta ha de “cargar” para entregarlo a su o sus destinatarios.

[41] מדוחים.

[42] Ver la nota 5.

[43] Ver la nota 27.

[44] רני בליל לראש אשמורות.

[45] כל־חוצות. Literalmente, «todas las afueras».

[46] חוצות. Ver la nota anterior.

[47] Ver la nota 29.

[48] תלאה.

[49] עולם מתי.

[50] שמני שמם.

[51] בני אשפתו. Literalmente, “los hijos de su aljaba”.

[52] חצץ.

[53] משלום. O bien, «de la paz».

[54] אבד. Literalmente, «pereció».

[55] לבי. Literalmente, «mi corazón».

[56] לבקרים חדשים.

[57] בני־איש. Literalmente, «los hijos de un hombre».

[58] לא ראה. Literalmente, «no verá».

[59] על־חטאו. Literalmente, «a propósito de su pecado».

[60] סכתה באף ותרדפנו.

[61] סחי ומאוס.

[62] היה לנו. Literalmente, «nos sucedió».

[63] פלגים. Literalmente, «canales».

[64] עיני. Literalmente, «mi ojo».

[65] Literalmente, «como al pájaro».

[66] נגזרתי.

[67] שועתי.

[68] עותתי.

[69] זהב.

[70] ישנא.

[71] כתם.

[72] פז.

[73] תנין. Es decir, las grandes serpientes o dragones marinos que poblaban la imaginación de los antiguos. Se trata, evidentemente, de una metáfora que en su favorecimiento de la hipérbole desestima completamente el hecho de que tales seres no habrían de dar el pecho a sus crías tales como lo hacen los mamíferos.

[74] מעדנים.

[75] האמונים עלי תולע. Literalmente, «los criados junto a la púrpura».

[76] ולא־חלו בה ידים.

[77] נזירים. Literalmente, «apartados».

[78] אדמו עצם.

[79] מפנינים ספיר גזרתם.

[80]  טובים היו. Literalmente, «mejores fueron».

[81] בלא יוכלו יגעו בלבשתם. Literalmente, «sin que ninguno pueda tocar sus vestiduras».

[82] לא יוסיפו לגור.

[83] לא נשאו. Literalmente, «no elevaron».

[84] עודינה תכלינה עינינו.

[85] לא יושע. Literalmente, «no salvará».

[86] רוח אפינו.

[87] נלכד. O bien, «fue atrapado».

[88] בשחיתותם. O bien, «en sus corrupciones».

[89] תם־עונך. Literalmente, «tu iniquidad está completa».

[90] נהפכה.

[91] בכסף. Literalmente, «por plata».

[92] יבאו. Literalmente, «vienen».

[93] על צוארנו נרדפנו. Literalmente, «somos acosados sobre nuestra nuca».

[94] מצרים נתנו יד אשור לשבע לחם. A fin de dar a mi traducción de esta frase un sentido más satisfactorio que el que reflejan las traducciones más conocidas, he suplido algunas preposiciones y un sufijo que no se encuentran en el texto original, tal como, en otro sentido, lo ha hecho el resto de los traductores. Sin embargo, la mejor traducción desde un punto de vista estrictamente gramatical sería así: “Hemos brindado a Egipto la ayuda de Asiria para saciarlo de pan”. No dudo de que cualquier conocedor de las reglas mínimas de la gramática del hebreo antiguo estaría, aquí, de acuerdo conmigo. ¿Por qué, entonces, se ha traducido este pasaje en forma tan diferente? Sencillamente, por obediencia a la historia, la cual de ninguna manera podría sustentar la noción de que los judíos de Jerusalén hayan estado jamás en posición de brindar a Egipto la ayuda de Asiria. Sin embargo, si se tuviese presente que, por un lado, los profetas han visto, nos los acontecimientos de sus propios días, sino los del fin de la era y, por el otro, que han registrado sus visiones por escrito valiéndose de símiles (tal como podemos leer en 1 Pedro 1:10-12 y en Oseas 12:10), la injerencia del conocimiento histórico dentro de la traducción de este y de otros pasajes de los profetas no tendría justificación alguna.

[95] פרק. Literalmente, «quien arrebate».

[96] בנפשנו. Literalmente, «con nuestra vida».

[97] נביא. Literalmente, «traemos».

[98] נכמרו.

[99] זלעפות.

[100] לארך ימים. Literalmente, «por extensión de días».

 

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