Etiqueta: Egipto

Oseas

      Comentarios desactivados en Oseas

El libro del profeta Oseas consta de dos partes: la primera de ellas, en la que Yahweh ordena al profeta tomar para sí dos mujeres con el fin de establecer, a manera de símiles, lo que ocurriría con Israel en los últimos días; la segunda y más extensa es un apasionado discurso directo asumido por el propio Yahweh contra Efraín. En este último se pone de relieve el desconocimiento de Dios por parte de los descendientes de José, su confusión y su carnalidad, todo lo cual los llevaría a equivocarse grandemente y a pactar con el asirio, equiparándolo con Yahweh.

Salmo 136

      Comentarios desactivados en Salmo 136

El Salmo 136 es una suerte de reformulación del tema del salmo que lo precede en la forma de una alabanza agradecida dirigida a Yahweh según la fórmula «porque es bueno, porque su bondad es permanente», muy cara a los judíos de Jerusalén desde los tiempos pre-exílicos, y mucho más querida aún desde el regreso de los exiliados a aquella ciudad en los días de Esdras. Aunque se centra en la liberación del pueblo de la servidumbre en Egipto para recibir por herencia la tierra de Canaán, el salmo exalta la permanente bondad de Yahweh para con toda su creación.

Salmo 135

      Comentarios desactivados en Salmo 135

El Salmo 135 constituye una alabanza a Yahweh que guarda ciertas similitudes proféticas con el Salmo 114, en la medida en que ambos se enfocan en el final de la era valiéndose de algunos elementos muy reconocibles del pasado, mayormente la liberación del pueblo que obrara Yahweh en la tierra de Egipto. En el caso presente, hay también reminiscencias del cántico de Moisés registrado hacia el final del libro del Deuteronomio, lo cual confirma que el enemigo de Israel en el final de la era sería, eminentemente, el “pueblo que no es pueblo”, una forma indirecta de señalar a Edom.

Salmo 114

      Comentarios desactivados en Salmo 114

Dentro de la serie de los salmos que componen el Halél, el Salmo 114 no es solamente el más breve, sino también el más profético y enigmático de todos, siendo su tema principal un anuncio de las cosas últimas desde una mirada hacia las primeras. Su comienzo, en efecto, que parece despuntar el asunto de la salida de Israel de la tierra de Egipto hace ya unos tres mil quinientos años, pronto da lugar a un vislumbre de la poderosa liberación —emulación de la primera— que en el final de la era Yahweh obraría en otro lugar de la tierra.

Salmo 81

      Comentarios desactivados en Salmo 81

En los misteriosos términos del lenguaje y del testimonio profético que domina por completo el Libro de los Salmos, el Salmo 81 reúne el pasado, el presente y el futuro del pueblo de Dios en un único punto de enfoque. Siendo la salida del pueblo de la tierra de Egipto el tema que implícitamente lo recorre —y por ende, también, la Pascua, la principal festividad del antiguo Israel—, en él Dios reconviene al pueblo que vive en el final de la era, recordándoles lo sucedido en el pasado remoto y sugiriéndoles la cercanía de otro éxodo, esta vez definitivo.

Salmo 87

      Comentarios desactivados en Salmo 87

Dentro de los salmos listados entre los atribuidos a los hijos de Córaj, el salmo 87 es, en toda su brevedad, un tanto desconcertante, ya desde el sujeto de la frase que le da inicio. Lo mismo puede decirse de la mención de Rahab —nombre poético y profético que se aplica a Egipto—, de Babilonia, así como también de Filistea, de Tiro y de Cush, una mención que no deja de dar la impresión de una breve y arbitraria enumeración caótica. Desde luego, nada hay de arbitrario ni de caótico en este bello aunque críptico salmo referido a Sión…

Bendiciones de la obediencia y maldiciones de la desobediencia (Deuteronomio 28)

      Comentarios desactivados en Bendiciones de la obediencia y maldiciones de la desobediencia (Deuteronomio 28)

Las así llamadas «bendiciones de la obediencia y maldiciones de la desobediencia» que se encuentran formuladas hacia el final del libro del Deuteronomio constituyen una anticipación de lo que ocurriría con el pueblo de Dios si es que obedecía a Yahweh —su redentor de la durísima servidumbre que había padecido en Egipto— o si, en cambio, hacía caso omiso a su instrucción. En realidad —tal como ocurre, de hecho, con el resto de las Escrituras—, estas y otras cosas han sido formuladas con vistas al final de esta era, en el que todo tiene y tendrá su cabal cumplimiento.