Etiqueta: justicia

“Dichoso el varón que no se condujo según el consejo de los malignos…” (Salmo 1)

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El que da inicio al profético libro de los Salmos es uno de los salmos más breves que integra dicha colección. Sus palabras constituyen un testimonio acerca del plan de Dios —el cual subyace en todo el texto y cuya contraparte es el consejo de los malignos, mencionado al comienzo del mismo— y ofrecen algunas claves para distinguir a quienes transitan los días de su vida en una forma que les dará una amplia entrada en la dicha del reino de Dios, cercano ya a manifestarse visiblemente, de aquellos que se conducen siguiendo solamente el dictado de sus sentidos humanos.

“Tú, Dios, no despreciarás un corazón destrozado y arrepentido…” (Salmo 51)

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Pese a la horrenda traición y a la gravísima transgresión de la ley de Dios en las que incurrió en una oportunidad el rey David llevado por el peso de un fortísimo deseo sexual que se apoderó de él, el salmo 51 constituye una muestra de primer orden —una suerte de «caso testigo»— de cómo hemos de conducirnos a la hora de buscar a Dios y de acercarnos a él para confesar nuestras propias transgresiones, incluso las más viles y vergonzantes. Es mi deseo que todos nosotros podamos imitar en esto al rey cuya descarnada súplica Dios recibió con beneplácito.

“¿Acaso se asociará contigo un trono ruinoso que emite crueldad en forma de ley?” (Salmo 94)

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El salmo 94 describe proféticamente un tiempo en que una enorme malignidad y una extrema hipocresía se adueñarían de muchos encumbrados entre el pueblo de Dios, los cuales tomarían la ausencia de castigo por sus crímenes contra los indefensos como una señal de la total indiferencia de Dios, cuando no de su inexistencia. Sin embargo, su sola enunciación señala inequívocamente que todo ello ha sido desde siempre una parte importante del plan divino, a la vez que ofrece fuertes indicios sobre el tiempo en el que Dios actuará para restablecer la justicia y el juicio en medio de su pueblo.

La carga que vio el profeta Habacuc (libro de Habacuc)

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La «carga que vio el profeta Habacuc» es una suerte de esquema profético de los días previos a la intervención grandiosa y manifiesta de Dios en los asuntos humanos, en el final de la presente era. En ella se puede observar muy nítidamente la forma y el orden que este guarda al tratar con la humanidad, tanto con quienes pertenecen a su pueblo como con aquellos que son sus enemigos. Puesto que su lectura implica hoy una respuesta al llamamiento a discernir los acontecimientos actuales con prudencia y con sabiduría, ofrezco aquí mi traducción anotada de su versión original hebrea.

La carga de la palabra de Yahweh a Israel (libro de Malaquías)

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De todos los libros proféticos del Antiguo Testamento, el mensaje presente en el libro de Malaquías es uno de los más claros respecto del estado general en el que se encontraría el pueblo de Dios en los días previos a la llegada del día de Yahweh, esto es, a la intervención directa de Dios para ajustar cuentas con su pueblo antes de poner fin a la presente era, dando así inicio a la era de justicia que ha prometido. En virtud de ello, ofrezco aquí mi traducción anotada del texto hebreo de este libro de importancia crucial para nuestro tiempo.

Los últimos días del infierno

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Es harto conocida aquella leyenda que, hace ya unos siete siglos, el Dante colocara sobre el portal de entrada a su «Infierno»: “Abandonen toda esperanza, ustedes, los que entran…” La misma viene a delatar la magnitud del mito que, durante muchos siglos, hombres con una conciencia cauterizada y ávidos del control de las masas adosaron al glorioso nombre de Jesucristo en el mundo occidental. Hoy, cuando el cristianismo mismo se está desmoronando ante la verdad que él mismo opacó durante tanto tiempo, ¿no será hora de terminar de una vez con el más repugnante y blasfemo de sus subproductos?