Etiqueta: misericordia

“Tú, Dios, no despreciarás un corazón destrozado y arrepentido…” (Salmo 51)

      Comentarios desactivados en “Tú, Dios, no despreciarás un corazón destrozado y arrepentido…” (Salmo 51)

Pese a la horrenda traición y a la gravísima transgresión de la ley de Dios en las que incurrió en una oportunidad el rey David llevado por el peso de un fortísimo deseo sexual que se apoderó de él, el salmo 51 constituye una muestra de primer orden —una suerte de «caso testigo»— de cómo hemos de conducirnos a la hora de buscar a Dios y de acercarnos a él para confesar nuestras propias transgresiones, incluso las más viles y vergonzantes. Es mi deseo que todos nosotros podamos imitar en esto al rey cuya descarnada súplica Dios recibió con beneplácito.

“¿Acaso se asociará contigo un trono ruinoso que emite crueldad en forma de ley?” (Salmo 94)

      Comentarios desactivados en “¿Acaso se asociará contigo un trono ruinoso que emite crueldad en forma de ley?” (Salmo 94)

El salmo 94 describe proféticamente un tiempo en que una enorme malignidad y una extrema hipocresía se adueñarían de muchos encumbrados entre el pueblo de Dios, los cuales tomarían la ausencia de castigo por sus crímenes contra los indefensos como una señal de la total indiferencia de Dios, cuando no de su inexistencia. Sin embargo, su sola enunciación señala inequívocamente que todo ello ha sido desde siempre una parte importante del plan divino, a la vez que ofrece fuertes indicios sobre el tiempo en el que Dios actuará para restablecer la justicia y el juicio en medio de su pueblo.

Los últimos días del infierno

      Comentarios desactivados en Los últimos días del infierno

Es harto conocida aquella leyenda que, hace ya unos siete siglos, el Dante colocara sobre el portal de entrada a su «Infierno»: “Abandonen toda esperanza, ustedes, los que entran…” La misma viene a delatar la magnitud del mito que, durante muchos siglos, hombres con una conciencia cauterizada y ávidos del control de las masas adosaron al glorioso nombre de Jesucristo en el mundo occidental. Hoy, cuando el cristianismo mismo se está desmoronando ante la verdad que él mismo opacó durante tanto tiempo, ¿no será hora de terminar de una vez con el más repugnante y blasfemo de sus subproductos?