Etiqueta: pecado

Salmo 4

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El Salmo 4 es el primero dentro de la serie dirigida «Al director» que ocupa poco más de una tercera parte del Libro de los Salmos. La indicación que en su encabezamiento señala que se trata de una composición para ser ejecutada con instrumentos de cuerda o neguinot, puede también entenderse como que la misma contiene algunas ironías. Se trata, en este último sentido, de una sutil invectiva del varón de Dios contra aquellos que gastan palabras vanas en pos del bien de Yahweh cuando en verdad tan sólo aspiran, como la inmensa mayoría, a pasárselo bien en este mundo.

Salmo 32

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Como uno de los masquilim o composiciones que incitan al discernimiento en el libro de los Salmos, el salmo 32 señala a un tiempo en que no solamente habría una vía abierta para la expiación del pecado entre el pueblo de Dios, sino también para la de su iniquidad. Y así, además de alentar a la confianza en Yahweh a la hora de confesar las propias transgresiones, el salmista llama a la docilidad frente a la instrucción del Espíritu en aquellos que han experimentado la misericordia de Dios en el Cristo, a fin de llegar a ser uno con él.

La carga de la palabra de Yahweh acerca de Israel (Zacarías 12-14)

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Tal como sucede con su predecesora, la segunda y última «carga» profética del libro de Zacarías debe ser sopesada no tanto en relación con los pasajes del evangelio de Juan que glosan partes de su contenido como con el contexto que la misma ofrece al discernimiento del lector. Éste deberá, por lo tanto, sortear la literalidad de los nombres y de las acciones a fin de acceder a una revelación del fin de la era presente y del establecimiento visible del reino de Dios. Tal es el espíritu que me ha inspirado a traducir su texto y a publicarlo aquí.

Salmo 51

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Pese a la horrenda traición y a la gravísima transgresión de la ley de Dios en las que incurrió en una oportunidad el rey David llevado por el peso de un fortísimo deseo sexual que se apoderó de él, el salmo 51 constituye una muestra de primer orden —una suerte de «caso testigo»— de cómo hemos de conducirnos a la hora de buscar a Dios y de acercarnos a él para confesar nuestras propias transgresiones, incluso las más viles y vergonzantes. Es mi deseo que todos nosotros podamos imitar en esto al rey cuya descarnada súplica Dios recibió con beneplácito.