Salmo 75

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El libro de los Salmos cuenta con varios ordenamientos en base a diversas categorías. Una de tales categorías la constituyen los títulos que encabezan casi todos los salmos que lo componen, títulos sólo incluidos por entero en su versión original hebrea y que se encuentran, todos ellos, pletóricos de indicaciones proféticas para el final de la era presente. La serie que en su encabezamiento incluye la directiva “No corrompas” —comprendida por los salmos 57 al 59 y por el salmo 75— es un ejemplo de ello, al punto de encontrarse inserta, de hecho, en el griego del libro de Apocalipsis.


 

Al director. “No corrompas”. Salmo de Asaf. Canción.

¡Te damos las gracias, Dios! ¡Te damos las gracias, pues cercano está tu nombre! ¡Han narrado tus maravillas!

Cuando alcance al tiempo señalado, juzgaré con rectitud. Disuelta está la tierra y todos sus habitantes, pese a que yo mismo he nivelado sus columnas (selah).

Yo decía a los jactanciosos “No se jacten”; y a los impíos “No alcen el cuerno”. Les decía: “No alcen en lo alto su cuerno, no hablen con su cuello erguido, ya que los que se encumbran como montes no provienen de donde sale el sol ni de donde se pone ni del desierto; ya que es Dios quien juzga: a aquel abaja y a este exalta. Porque la copa está en la mano de Yahweh, y el vino fermentado rebosa de mixtura; y derramará de él, aunque las escorias del fondo las extraerán y las beberán todos los impíos de la tierra.”

¡En cuanto a mí, seguiré declarándolo por toda la era! ¡Cantaré salmos al Dios de Jacob! ¡Y talaré todo cuerno de los impíos, a fin de que se exalten los cuernos del justo!

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