Salmo 46

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El tema del salmo 46 es la temprana protección que, en un tiempo de extrema convulsión entre las naciones, hallarán en Dios quienes están destinados a entrar en su ciudad una vez que esta sea establecida en la tierra. La indicación en el título que lo encabeza en el texto hebreo tiene todo el sabor de los ciento cuarenta y cuatro mil que en el libro de Apocalipsis siguen al Corderito por donde quiera que va, aquellos que han sido los únicos capaces de aprender y entonar la nueva canción que dará paso a la ya tan cercana era venidera.


 

Al director. De los hijos de Córaj. Sobre “Vírgenes”. Canción.

Dios nos es refugio y fortaleza, una ayuda en medio de nuestras tribulaciones, grandemente hallada. Por ello, no temeremos al alterarse la tierra y al traspasarse los montes al corazón de los mares. Bramarán y se agitarán sus aguas, se sacudirán los montes en su majestad (selah)

Hay cierto río cuyas corrientes alegrarán la ciudad de Dios, al Santo de las tiendas del Altísimo. Dios está en medio de ella y no se tambaleará: Dios la ayudará antes de la mañana.

Bramaron naciones, se tambalearon reinos: dio él su voz y se derritió la tierra. ¡Yahweh de los ejércitos está con nosotros! Una cumbre segura es para nosotros el Dios de Jacob. (selah) ¡Vengan a ver las obras de Yahweh, quien ha puesto terrores en el país! ¡Él es quien hace cesar las guerras hasta el confín de la tierra! Quebrará el arco; tal como ha partido la lanza, así quemará los carros en el fuego.

¡Relájense y reconozcan que yo soy Dios! ¡Me exaltaré entre las naciones! ¡Me exaltaré en el país!

¡Yahweh de los ejércitos está con nosotros! Una cumbre segura es para nosotros el Dios de Jacob. (selah)

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