La carga del desierto del mar / La carga de Duma / La carga que está en Arabia (Isaías 21)

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El capítulo veintiuno del libro del profeta Isaías contiene tres breves «cargas» proféticas cuyo sentido es ciertamente muy oscuro y que, de hecho, conforman uno de los pasajes más enigmáticos de todo el Antiguo Testamento. Al parecer, cada una de ellas no constituye un mensaje en sí mismo sino un complemento de otros oráculos incluidos en el mencionado libro, debiendo ser, por ello mismo, leídas y sopesadas junto con ellos a fin de tener un cuadro más acabado del fin de la era. Como es mi costumbre aquí, ofrezco a continuación mi lectura y mi traducción anotada de las mismas.


 

La carga [1] del desierto del mar [2].

Como torbellinos en el sur [3] que pasan raudamente, viene del desierto, de una región temible. Una visión cruel me es anunciada: “El traidor traiciona y el devastador devasta… ¡Sube Elam! ¡Sitia, Media! ¡Haré cesar todo su gemido [4]!”

¡Por esto, mis lomos se llenarán de temblor! ¡Me tomarán dolores como de parturienta! ¡Me doblaré ante lo que escucharé! ¡Me enervaré ante lo que veré! ¡Mi corazón dará vuelcos! ¡En mi súbito terror me vendrán escalofríos! ¡Mi anhelado crepúsculo [5] se me volverá un alocado temblor! ¡Tiendan la mesa! ¡Manténganse en la guardia [6]! ¡Coman! ¡Beban! ¡Levántense ustedes, los funcionarios prominentes [7]! ¡Unjan un escudo!

Porque así me dice el Señor: “Ve, pon al centinela que cuente aquello que vea. Y verá jinetes que montan de a dos —uno que monta un asno, otro que monta un camello— y pondrá aún más atención. Y gritará como un león desde su puesto: ‘¡Señor, yo estoy a diario en mí puesto, y sobre mi lugar de observación me paso todas las noches! Y he aquí esto: viene una cabalgadura, un hombre montando junto a su acompañante, dos jinetes’ [8]. Y luego dirá: ‘¡Cayó, cayó Babilonia y quebró todas las estatuas de sus dioses contra la tierra!’ ”

Pueblo mío, trillado y acopiado en el granero [9]: lo que he escuchado de Yahweh de los ejércitos, el Dios de Israel, eso es lo que les he contado a ustedes…

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La carga [10] de Duma [11].

Alguien se dirige a mi desde Seir: “Vigía, ¿qué es lo que viene con la noche? Vigía, ¿qué es lo que viene con la noche?” El vigía responderá: “Viene la mañana y también la noche. Si van a inquirir, inquieran. ¡Vuélvanse [12], vengan!

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La carga [13] que está en Arabia.

En el bosque que está en Arabia pasarán ustedes la noche, caravanas de denanitas [14]. ¡Acudan al llamado del sediento trayéndole agua, habitantes de la tierra del sur [15]! ¡Acerquen de antemano su pan al que vaga errante! ¡Pues va a la deriva evitando las espadas, evitando la espada desenvainada, evitando el arco entesado y evitando la vehemencia de la batalla!

Porque así me dijo el Señor: “Dentro de un año como años de asalariado, la gloria de Quedar llegará a su fin; y lo que quede del número de arcos de los valientes de entre los hijos de Quedar será disminuido, pues Yahweh, el Dios de Israel, habrá hablado.”

 

Notas

[1] משא. Aunque podría traducir esta palabra como “sentencia”, “declaración”, “oráculo” o “profecía”, aquí escojo hacerlo en base a su sentido más común, el cual señala algo que es levantado y cargado y que, en caso de tratarse de una declaración de Yahweh, ha de ser entregado.

[2] מדבר־ים. En su muy interesante traducción del texto hebreo del libro de Isaías, en el cual se ha especializado hace ya varios años, el erudito Avraham Giladi traduce esta expresión como “Wilderness of the West” («Desierto del Occidente»). Esto no es en lo absoluto gratuito, puesto que el mar Mediterráneo —llamado muchas veces “el gran mar” o simplemente “el mar” entre los autores del Antiguo Testamento (ver, por ejemplo, Josué 1:4, Daniel 7:2 y Oseas 11:10)— solía ser utilizado como una alusión metonímica a dicho punto cardinal, ya que, de hecho, para ellos estaba ubicado hacia el oeste.

[3] נגב. Son muchos los que traducen este término simplemente transliterándolo como «Néguev», y tal cosa no está mal. Sin embargo, he escogido aquí traducirlo como «sur», ya que con la región del Néguev ocurría, respecto del sur, lo mismo que con el Mar Mediterráneo ocurría respecto del oeste: ambos eran nombrados metonímicamente por los habitantes de Canaán y por los autores de los libros del Antiguo Testamento (ver la nota anterior). Esto, por otra parte, se encuentra confirmado por los términos que se encuentran en las respectivas traducciones al arameo y al siríaco, a saber דרומא y ܬܝܡܢܐ, que son, en ambos casos, los términos estándar con los que dichas lenguas bíblicas denominan al sur.

[4] אנחתה. Por una concordancia básica, se entiende que el autor se refiere al gemido de la “región temible” anteriormente mencionada.

[5] נשף. Este término alude a una iluminación natural difusa propia del amanecer o del crepúsculo, es decir, de aquello que en inglés, con mayor especificidad, se denomina twilight.

[6] צפה הצפית.

[7] קומו השרים.

[8] רכב איש צמד פרשים.

[9] מדשתי ובן־גרני.

[10] Ver la nota 1.

[11] דומא. La mención de Seir, el nombre de la región donde tradicionalmente habitó Edom, y el hecho de que el texto griego de la Septuaginta encabeza este oráculo con el título τὸ ὅραμα τῆς Ιδουμαίας («La visión de Idumea»), ha llevado a creer que «Duma» no es sino una inversión de las sílabas que componen el nombre «Edom». Sin embargo, ha de tenerse también en cuenta que el texto del Targum de Isaías registra este nombre como דומה, donde la falta de la letra א impediría, en un principio, entenderlo en el sentido mencionado.

[12] שבו. O bien, «arrepiéntanse».

[13] Ver la nota 1.

[14] דדנים. Es decir, los habitantes de Dedán, el nombre antiguo de una región ubicada en la parte sur de la península arábiga, a la que los romanos llamaron Arabia Felix y que hoy se encuentra mayormente comprendida por el actual territorio de Yemen. Ver también la nota siguiente.

[15] תימא. Este nombre ha de ser, con toda probabilidad, una corrupción de תימן, nombre con el que se designaba al viento sur y, por extensión, a dicho punto cardinal (ver la nota 8 a «La carga que vio el profeta Habacuc». Tanto el texto griego de la Septuaginta como el arameo del Targum y el siríaco de la Peshitta dan sustento a esto, ya que tienen, respectivamente, χώρᾳ Θαιμαν («región de Taimán»), ארע דרומא («región del sur») y ܐܪܥܐ ܕܬܝܡܢܐ, con el mismo significado que este último.

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