La carga de Tiro (Isaías 23)

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Dentro de la serie de «cargas» que encontramos en el libro de Isaías, la que ocupa su capítulo veintitrés se dirige a Tiro, la antigua ciudad de la costa de Canaán que, gracias a su comercio marítimo y su despliegue hacia el Occidente —donde fundara, en el norte de África, la ciudad de Cartago— surgió en sus días como una poderosa talasocracia. Sin embargo, en los últimos días de la era, Tiro perdería definitivamente su imperio de ultramar y dejaría todas sus ganancias al pueblo de Dios. La traducción del hebreo que sigue a continuación da cuenta de dicha predicción.


 

La carga [1] de Tiro.

¡Aúllen, naves de Tarsis [2] [3], porque Tiro [4] será despojada, sin casa y sin muelle!: desde la tierra de Quitim les será a ellos revelado. ¡Cállense, habitantes de la isla, para abastecer a la cual el comerciante de Sidón atravesaba el mar, tal como en las muchas aguas [5] estaba el grano de Sihor. [6] la cosecha del Nilo, su ganancia, cuando ella se convirtió en el mercado de las naciones!

Avergüénzate, Sidón, porque el mar, la fortaleza del mar, habló y dijo: “Ya no estoy de parto, ni doy a luz y ya no crio jóvenes selectos ni educo vírgenes”. En cuanto el informe llegue a Egipto, tendrán dolores de parto por las noticias de Tiro. ¡Crúcense a Tarsis! [7] ¡Aúllen, habitantes de la isla! ¿Esta era para ustedes la ciudad exultante, cuya antigüedad era desde los días de antaño, cuyos pies la condujeron desde lejos buscando dónde morar?

¿Quién ha planeado esto a propósito de Tiro, la que asignaba coronas [8], cuyos comerciantes son príncipes, cuyos mercaderes son los ilustres de la tierra? ¡Yahweh de los ejércitos lo ha planeado, para envilecer el orgullo de todo esplendor, para hacer despreciables a todos los ilustres de la tierra! Desborda tu tierra a la manera del Nilo, hija de Tarsis [9]: ya no habrá más terraplén. Había extendido su mano sobre el mar, hizo tambalear a los reinos; Yahweh ordenó contra ella, la mercante, que sus fortalezas sean destruidas. Y dirá: “¡No te alegrarás más, tú, violentada virgen hija de Sidón! ¡Levántate! ¡Cruza a Quitim! ¡Tampoco allí habrá descanso para ti! Mira la tierra de los caldeos (este es el pueblo que no existía): Asiria la estableció para las embarcaciones [10]: ellos erigieron sus torres, despojaron sus palacios. ¡Él [11] la puso como una ruina! ¡Aúllen, naves de Tarsis [12], porque es despojada su fortaleza!

Y ocurrirá en aquel día que será olvidada Tiro por setenta años, tal como los días de un rey. Y al final [13] de los setenta años será la de Tiro como la canción de la prostituta. ¡Toma un arpa, rodea una ciudad, prostituta olvidada! ¡Mejora la melodía, estira la canción para que seas recordada!

Y ocurrirá al final [14] de los setenta años que Yahweh visitará a Tiro y esta volverá a su comercio prostibulario y se prostituirá con todos los reinos del mundo que están sobre la faz de la tierra, pero su mercancía y su comercio serán consagrados a Yahweh: no serán atesorados ni almacenados, pues para los que habitan delante de Yahweh será su ganancia, para comer hasta saciarse y para cobertura de esplendor.

 

Notas

[1] משא (masá). Aunque podría traducir esta palabra como “sentencia”, “declaración”, “oráculo” o “profecía”, escojo hacerlo en base a su sentido más común, el cual señala algo que es levantado y cargado y que, en caso de tratarse de una declaración de Yahweh, ha de ser entregado. El texto griego de la versión Septuaginta lo traduce como ὅραμα (hórama), es decir, “visión”.

[2] אניות תרשיש (aniot Tarshish). Por una relación metonímica, el sentido de esta clásica expresión equivaldría hoy, aproximadamente, al de «buques mercantes». Así lo ha entendido también el experto en hebreo bíblico y traductor del libro de Isaías Avraham Giladi, cuya más que interesante traducción al inglés se encuentra disponible en www.isaiahexplained.com

[3] Allí donde en el texto hebreo dice תרשיש (Tarshish, «Tarsis»), en la versión griega Septuaginta se lee Καρχηδόνος (Karjedónos), esto es, «Cartago».

[4] El nombre «Tiro» no se encuentra en el texto original. Aquí lo he repuesto siguiendo a la inmensa mayoría de los traductores.

[5] ובמים רבים (ubemaim rabim)´. Esto es, literalmente, «y en muchas aguas».

[6] שיחור (Shijor). Esto es, «ennegrecido» u «oscurecido», de allí también «turbio». En la entrada correspondiente a este término en su clásico Hebrew-Chaldee Lexicon, Gesenius lo consigna como un mote hebreo para el Nilo, llamado así debido, precisamente, a sus aguas fangosas y turbias.

[7] Ver la nota 3.

[8] המעטירה (hamaatirá). El ya mencionado Avraham Giladi traduce aquí «la ciudad imperial» lo cual no deja de ser atinado si se tiene en cuenta que el texto se está refiriendo a una ciudad que asigna o reparte coronas.

[9] Ver la nota 3.

[10] ציים (tsiim). Pese a que este término suele traducirse como «moradores del desierto», he preferido este otro posible significado, teniendo en cuenta que en toda esta profecía prolifera la mención de elementos marítimos y de navegación.

[11] En términos estrictamente gramaticales, «Él» puede referirse aquí tanto a Ashur («Asiria») como a Yahweh, figura central de todo este pasaje. En mi opinión, se trataría de este último caso.

[12] Ver la nota 3.

[13] מקץ (miquets). Literalmente, “desde el final de”. No queda tan claro, entonces, si las cosas aquí descriptas tendrían lugar en el momento mismo del final del período de setenta años o si ello ocurriría en un punto indeterminado posterior a dicho momento.

[14] Ver la nota anterior.

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