Etiqueta: espíritu de Dios

“¿A dónde huiré de tu presencia?” (Salmo 139)

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Pese a haber sido compuesto hace milenios, el salmo 139 es uno de los más actuales de todos los que componen la colección de salmos atribuidos a David. Hoy, en medio de unos días en los que los enemigos de Dios en las naciones occidentales levantan cabeza e instilan su odio a las masas desde todos los estamentos del poder —tanto aquellos que son manifiestos como los que están en las sombras—, su mensaje constituye tanto un llamamiento a la más íntima introspección como una sutil invitación a desistir de un ciego encono temporal que simplemente no tiene futuro.

Los profetas del fin de la era (adenda)

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¿Cuál es el contexto que da marco a la serie publicada en este blog durante el mes pasado bajo el título «Los profetas del fin de la era», serie compuesta por mi traducción de diversos pasajes de los libros de los profetas y por mi propio comentario de los mismos? En un artículo suyo publicado ayer en su sitio web, un querido hermano de fe residente en Fort Mill (Carolina del Sur, EE. UU.) ha provisto, en tan sólo un par de párrafos, las palabras justas para precisarlo. He aquí mi carta dirigida a él a propósito de este asunto.

Los profetas del fin de la era (comentario y advertencia)

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En una de sus cartas, el apóstol Pedro nos avisa que los asuntos escritos en los libros de los profetas del Antiguo Testamento tienen por principales destinatarios a quienes estaríamos viviendo en el fin de la era, al tiempo que nos advierte que ninguna de dichas declaraciones se interpreta a sí misma, separada de las demás, ya que es el mismo Espíritu que las ha inspirado el que interpreta y unifica su mensaje. ¿Serán estas las únicas advertencias que los que hoy profetizan deberían tener en cuenta? ¿O habrá acaso alguna otra destinada a certificar en nuestros días toda profecía?

“Mi carne es verdadera comida…”

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Históricamente, el capítulo seis del evangelio de Juan ha sido uno de los pasajes menos comprendidos —y, por ende, más controversiales— de todas las Escrituras. Tal como ya lo hiciera hace casi dos mil años con los judíos que escucharon los dichos de Jesús de su propia boca, su interpretación viene también dividiendo desde hace siglos a católicos y protestantes en Occidente. En el texto que presento a continuación, Stephen E. Jones, un experimentado e inspirado expositor de las Escrituras, desgrana este controversial pasaje y repone en toda su magnitud el maravilloso sentido que el Espíritu revela sobre el mismo.

«Cristianos» (final)

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En su primera carta, dirigida a las iglesias de diversas regiones del Asia Menor, el apóstol Pedro da a entender cómo deberían relacionarse los discípulos de Jesucristo con el término «cristiano». Tratándose la suya de la única mención de dicho apelativo en todo el Nuevo Testamento que proviene de la pluma de uno de los principales líderes de la Iglesia del Cristo, la misma echa una gran luz sobre la confusión en la que hoy viven quienes, definiéndose orgullosamente como «cristianos» en el seno de un moribundo mundo occidental, esgrimen actitudes absolutamente contrarias al consejo de la palabra de Dios.

Dios, el salvador de todos los hombres

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Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento nos cuentan acerca de un Dios que ha creado los cielos, la tierra y todo lo que en ellos hay y que ha hecho a los seres humanos a su imagen y semejanza. Sin embargo, desde hace siglos, quienes dicen representarlo nos aseguran que Dios destruirá para siempre a una gran mayoría de esta misma humanidad que ha creado y que tan sólo sus escogidos tendrán la dicha de pasar junto a él la eternidad. ¿Cuál es la verdad de todo esto? ¿Acaso ha fallado el propósito que Dios tuvo desde un comienzo?